Sexto Encuentro Nacional del CASYM
6 de Agosto
de 2000
Gran
éxito y muchas actividades
Con
renovados bríos se reinició el llamado a los poseedores de microautos a
participar de este encuentro. El esfuerzo valió la pena, porque volvimos a la
concurrencia de Marzo, con más de 35 microautos y algunos invitados. Uno de los
motivos más atrayentes : La presencia de las cámaras de “El Garage”.
Muchos se engalanaron para la ocasión, esperando la llegada de la (para ese
entonces) nueva conductora del programa, la deslumbrantemente hermosa Úrsula
Vargues. Pero el móvil del programa llegó sólo con los chicos de la producción...
Muchos de nosotros quedamos desparramados por el césped del Parque con nuestro
corazón hecho añicos. Por qué, Úrsula, por qué ???
Volvamos
a la cordura. El día amaneció fresco y algo nublado, pero por suerte no llovió.
Esta vez, para atemperar el frío, elegimos un lugar desprovisto de árboles,
cerca de las canchas de fútbol, de manera de aprovechar la débil luz solar.
Otra ventaja fue la presencia de mesas con bancos de cemento, lo que nos permitió
sentarnos a la hora de comer. Y hablando de comida, ofrecimos choripanes y
gaseosa a precios módicos, gracias al arduo trabajo de Luis Pasetti y Néstor
Falasca.
En
esta oportunidad contamos con una nutrida delegación del Club Siam Sur,
encabezada por Juan Albertelli. La buena onda del grupo amenizó la tarde. Ayudó
mucho la experiencia de Juan para la preparación de las pruebas de habilidad.
Un
detalle : la organización no previó disponer de un parque cerrado para los
visitantes. Varios Siam di Tella, un Hot – Rod y dos o tres vehículos clásicos
de mayor cilindrada quedaron fuera del recinto destinado a los microautos y los
scooters. Quedó la promesa de modificar este error para el próximo Encuentro,
destinando un sector del parque cerrado para los invitados.
Luego
de pasar la mañana reuniendo los vehículos y conversando un poco, luego del
almuerzo llegó el momento de las pruebas de habilidad. En primer lugar, y
debido a que ocupan menos espacio y no se comprometió el orden establecido, se
preparó una “competencia de mínima velocidad” para los scooters. Se
largaron tandas de 4 motos, y el último en llegar quedaba como finalista. Los
pobres embragues rechinaron a más no poder... Resultó ganador Juan Albertelli,
quien de estas lides es amplio conocedor.
La
siguiente competencia fue la “Carrera de la salchicha”. Por turno, los
pilotos de scooters debían pasar por debajo de una cuerda de la que colgaba una
salchicha embadurnada en mayonesa, e intentar morderla. Aquí hizo valer su
ventaja la minimoto con sidecar, ya que las tres ruedas añadieron una cuota de
estabilidad y eso hizo que fuera más fácil morder la salchicha parándose en
el side.
Luego
vino la carrera de embolsados, la cual no tuvo gran aceptación debido
mayormente a que los choripanes de Luis Pasetti habían hecho efecto sobre las
barrigas de los concursantes.
Por
último, llegaron las pruebas destinadas a los microautos. La primera fue la
“Prueba de Habilidad Auditiva”, consistente en lo siguiente : a un grupo de
participantes se les vendaron los ojos, y de a uno se le acercaba algún vehículo
elegido al azar. La consigna era adivinar el tipo de vehículo que se trataba de
acuerdo al ruido de su motor... Más de uno se llevó una sorpresa al sacarse
las vendas. “Eso es una Vespa vieja !!! Decía Don Luis Montenegro, entre
risas y bromas, tanto participantes como público en general pasaron un rato
divertido.
Como
broche de oro, la prueba de habilidad conductiva. Para comenzar, se hizo una
gymkana en reversa, resultando ganador Alberto Pardo, con su De Carlo Minicar
200 (qué vivo, con un auto tan cortito...). Luego se intentó hacer una prueba
hacia adelante, pero la falta de espacio y de una superficie apropiada no
permitió el desarrollo de la prueba de un modo adecuado. Con la intención de
evitar que los autos se excedieran en velocidad, se trató de trabar el circuito
lo más posible pero ello impidió la fluidez de la circulación, ya que la
mayoría de los autos (en especial los más largos) tenían que recurrir a la
marcha atrás para encaminarse correctamente. Una experiencia para no repetir la
próxima vez...
Cuando
ya caía la tarde, la mayoría se retiró para evitar llegar a sus casas de
noche. Sólo un grupo de integrantes de la organización se quedó para juntar
los postes, banderas y carteles del Club. El objetivo de la reunión se cumplió
: que seamos cada vez más, que pasemos un rato divertido y que volvamos a casa
pensando en el siguiente Encuentro, esperando que el tiempo se acorte.
Hasta Octubre no falta tanto...
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